Solar Térmica

La energía solar térmica aprovecha la radiación del Sol para calentar un fluido mediante un conjunto de captadores y transferirlo a un sistema de almacenamiento que abastece el consumo cuando sea necesario. La capacidad de transformar los rayos solares en calor es, precisamente, el principio elemental en el que se basa esta fuente de energía renovable.

 

La energía solar térmica es una alternativa muy interesante para una gran variedad de aplicaciones, entre las que se encuentra el agua caliente sanitaria (ACS), la calefacción, la climatización de piscinas, o la producción de calor en multitud de procesos industriales.

 

Según la experiencia, una instalación de energía solar cubre del 50 al 80% del total de la demanda de agua caliente sanitaria de una vivienda. El resto se consigue con un sistema de apoyo convencional.

 

El ACS es, después de la calefacción, el segundo consumidor de energía de nuestros hogares, con un 21% del consumo energético total, ante el 46% de la calefacción (Datos publicado por IDAE). La cantidad de energía que dedicamos a satisfacer estas necesidades (ACS, calefacción…) es lo suficientemente importante coma para detenernos a considerar qué sistema de adapta mejor a nuestras necesidades.

 

“Una instalación solar bien diseñada y correctamente instalada no tiene porqué ocasionar problemas al usuario”